COMIENZOS PROMETEDORES (LX)

 

78. Carta de una desconocida, Stefan Zweig

Una mañana temprano, al regresar a Viena después de una estimulante excursión de tres días por la montaña y comprarse un periódico en la estación, el famoso novelista R., apenas rozaron sus ojos la fecha, cayó en la cuenta de que era su cumpleaños. Cuarenta y uno, fue lo inmediato siguiente, constatación que no le hizo sentir ni frío ni calor. Hojeó fugazmente las rumorosas páginas del periódico y se dirigió a su casa en un coche de alquiler. El criado le informó de dos visitas recibidas durante el período de ausencia, además de algunas llamadas, y le trajo el correo acumulado en una bandeja. Displicente, R. echó un vistazo a las cartas, abrió algunos sobres que le interesaron por los remitentes; una carta cuya caligrafía no le resultaba familiar y que parecía demasiado extensa la dejó, por el momento, aparte. Entretanto, le habían servido el té; R. se puso cómodo en el sillón, volvió a hojear el periódico y algunos papeles, luego se encendió un puro y entonces ya sí retomó la carta apartada (trad. Isabel García Adánez).



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