COMIENZOS PROMETEDORES (XVII)

21. La muerte en Venecia, Thomas Mann

 Von Aschenbach, nombre oficial de Gustavo Aschenbach desde la celebración de su cincuentenario, salió de su casa de la calle del Príncipe Regente, en Múnich, para dar un largo paseo solitario, una tarde primaveral del año 19... La primavera no se había mostrado agradable. Sobreexcitado por el difícil y esforzado trabajo de la mañana, que le exigía extrema preocupación, penetración y escrúpulo de su voluntad, el escritor no había podido detener, después de la comida, la vibración interna del impulso creador, de aquel motus animi continuus en que consiste, según Cicerón, el fundamento de la elocuencia. Ni siquiera había logrado conciliar un sueño reparador, que le iba siendo cada día más necesario, a medida que sus fuerzas le fallaban. Por eso, después del té, había salido, con la esperanza de que el aire y el movimiento lo restaurasen, dándole fuerzas para trabajar luego con fruto.





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