COMIENZOS PROMETEDORES (XIV)

 

19. Ulises, James Joyce

Solemne, el gordo Buck Mulligan avanzó desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma de jabón, y encima, cruzados, un espejo y una navaja. La tenue brisa de la mañana le sostenía levemente en alto, detrás de él, la bata amarilla, desceñida. Alzó en el aire el cuenco y entonó:

 —Introibo ad altare Dei

Deteniéndose, escudriñó hacia lo hondo de la oscura escalera de caracol y gritó con aspereza:

 —¡Sube acá, Kinch! ¡Sube, cobarde jesuita!




Comentarios